Rúa Mayor (Salamanca)
Qué es la Rúa Mayor y por qué es el eje de Salamanca
La Rúa Mayor de Salamanca es la calle que une la Plaza Mayor con la catedral, y por eso es la calle por la que pasa, antes o después, todo el que visita la ciudad. Son unos trescientos metros en ligera cuesta, peatonales, con la piedra de Villamayor —esa arenisca dorada que da a Salamanca su color— a los dos lados.
No es solo un paso: en su recorrido y en su entorno inmediato están la Casa de las Conchas, la Clerecía, la Universidad y la plaza de Anaya. Es, con diferencia, la mayor concentración de patrimonio por metro de calle de toda la ciudad.
Dónde está y cómo se recorre
Arranca en el extremo sur de la Plaza Mayor, junto al arco que sale hacia la calle del Prior y la plaza del Corrillo, y baja hacia el sur hasta desembocar en el entorno de la catedral y la plaza de Anaya. Por el camino cruza con la calle Compañía, donde están enfrentadas la Casa de las Conchas y la Clerecía, y con las calles que llevan a las Escuelas Mayores de la Universidad.
El recorrido completo, sin parar, se hace en unos siete minutos. Con paradas, puede ocupar una mañana entera. Es peatonal y el casco histórico tiene el tráfico restringido, así que el coche se deja en los aparcamientos del perímetro; la estación de tren y la de autobuses quedan a un paseo del centro.
Una ventaja poco comentada: como la calle conecta los dos polos de la visita, sirve de hilo conductor natural. Se puede plantear el día entero como subir y bajar por ella, desviándose a un lado y a otro, sin necesidad de plano.
La Casa de las Conchas y el juego de la rana
La Casa de las Conchas es la parada obligatoria del arranque. Es un palacio de finales del siglo XV cuya fachada está cubierta por más de trescientas conchas de peregrino talladas en la piedra, el emblema de la Orden de Santiago, a la que pertenecía su promotor. Hoy alberga una biblioteca pública, y eso tiene una consecuencia estupenda para el visitante: el patio se puede ver, con su galería de arcos mixtilíneos y el brocal del pozo.
Enfrente está la Clerecía, el enorme conjunto barroco de la Compañía de Jesús, con sus dos torres. Se pueden subir —la visita se conoce popularmente como Scala Coeli— y desde arriba se ve la ciudad entera y, sobre todo, se entiende la relación entre la Rúa Mayor, la Plaza Mayor y las dos catedrales.
Y a pocos metros, en la fachada de las Escuelas Mayores, está el juego que define la visita a Salamanca: encontrar la rana sobre la calavera en la portada plateresca. Es diminuta, está en una de las calaveras del lado derecho y hay siempre un grupo de gente señalando hacia arriba. La tradición estudiantil dice que quien la encuentra sin ayuda aprobará el curso. Conviene saber dos cosas: que la fachada es tan densa que cuesta de verdad, y que mirarla entera con calma vale más que la rana.
Qué se come y dónde
La Rúa Mayor y sus alrededores son zona de terrazas y de tapa, con la ventaja de que la Plaza Mayor está a un extremo y es uno de los lugares más agradables de España para sentarse a tomar algo. Lo que se come aquí es castellano y contundente:
- El jamón de Guijuelo, de la propia provincia, que es el producto estrella.
- El hornazo, una empanada rellena de lomo, chorizo y jamón que es el símbolo gastronómico salmantino y que tiene su día grande en el Lunes de Aguas.
- El farinato, un embutido de harina y manteca que se sirve frito con huevo.
- El chanfaina y los guisos de cuchara en invierno.
- La carne de morucha, la raza autóctona de la dehesa salmantina.
Sobre precios, la referencia razonable es que las terrazas de la Plaza Mayor son las más caras de la ciudad y que a dos calles se come lo mismo por bastante menos. En cualquier caso, cualquier cifra concreta envejece: lo prudente es mirar la carta en la puerta, que es obligatorio exponerla.
Las dos catedrales, que son una
Al final de la Rúa Mayor está lo que mucha gente descubre con sorpresa: Salamanca tiene dos catedrales adosadas, la Vieja del siglo XII y la Nueva de los siglos XVI a XVIII, y se visitan juntas porque comparten muro.
La Vieja es románica, oscura y sobria, con el cimborrio conocido como Torre del Gallo y un retablo mayor de más de cincuenta tablas. La Nueva es gótica tardía con añadidos barrocos, enorme y luminosa. El contraste entre las dos en cinco pasos es la mejor lección de historia de la arquitectura que puede darse en España.
En la puerta de Ramos de la Catedral Nueva está el otro juego de la ciudad: el astronauta, tallado en una restauración del siglo XX, junto a un fauno con un cucurucho de helado. No es un misterio ni una profecía: es la firma que los canteros dejaron al restaurar, siguiendo una costumbre antigua.
Cuándo ir y avisos prácticos
La luz de la tarde es la buena. La arenisca de Villamayor tiene óxido de hierro y se enciende con el sol bajo. Es la razón por la que a Salamanca la llaman la ciudad dorada, y solo se ve bien un par de horas antes del atardecer.
El frío del invierno es serio. Salamanca está a más de 800 metros de altitud y en la meseta norte. De noviembre a febrero hace mucho frío, y buena parte de la visita es al aire libre.
Es una ciudad universitaria. Eso significa que en septiembre y en octubre hay un ambiente muy vivo y que en julio y agosto el centro se llena de grupos de estudiantes de español. Las fechas de exámenes y las vacaciones se notan en la calle.
El Lunes de Aguas es la fiesta local. Cae el lunes siguiente al Lunes de Pascua y consiste en salir al campo a comer hornazo. Es una tradición propia de la ciudad y ese día el centro se vacía.
Calzado cómodo y cuesta suave. La Rúa Mayor sube y baja, y el pavimento es de piedra. Nada exigente, pero la visita completa al casco acumula kilómetros.
Preguntas frecuentes
¿Qué une la Rúa Mayor de Salamanca?
La Plaza Mayor con la catedral. Son unos trescientos metros peatonales en ligera cuesta, y en su recorrido y su entorno inmediato están la Casa de las Conchas, la Clerecía, la Universidad y la plaza de Anaya.
¿Se puede entrar en la Casa de las Conchas?
Sí. Hoy alberga una biblioteca pública, así que el patio con su galería de arcos mixtilíneos y el brocal del pozo se pueden ver. La fachada está cubierta por más de trescientas conchas de peregrino talladas en la piedra.
¿Dónde está la rana de Salamanca?
En la portada plateresca de las Escuelas Mayores de la Universidad, a pocos metros de la Rúa Mayor. Es diminuta y está posada sobre una de las calaveras del lado derecho. La tradición estudiantil dice que quien la encuentra sin ayuda aprobará el curso.
¿Por qué hay dos catedrales?
Porque al construir la Nueva, entre los siglos XVI y XVIII, no se derribó la Vieja del siglo XII: se adosaron y comparten muro. Se visitan juntas y el contraste entre el románico sobrio de una y el gótico tardío de la otra es lo más llamativo del conjunto.
¿Qué es el astronauta de la catedral?
Una figura tallada en la puerta de Ramos de la Catedral Nueva durante una restauración del siglo XX, junto a un fauno con un cucurucho de helado. No es un misterio: es la firma que los canteros dejaron al restaurar, siguiendo una costumbre antigua.
¿Cuál es la mejor hora para ver Salamanca?
El final de la tarde. La arenisca de Villamayor lleva óxido de hierro y se enciende con el sol bajo: es lo que le da a la ciudad su tono dorado. Con luz de mediodía la piedra se ve mucho más apagada.