Rúa do Preguntoiro (Santiago de Compostela)
Qué es la rúa do Preguntoiro
La rúa do Preguntoiro es una de las calles principales del casco histórico de Santiago de Compostela, dentro del recinto declarado Patrimonio Mundial. Es peatonal, está enlosada en granito y conecta la praza de Cervantes con el eje que baja hacia la rúa da Caldeirería y la rúa do Franco, de modo que forma parte del recorrido natural entre la catedral y la zona vieja comercial.
A diferencia de otras calles compostelanas, el Preguntoiro no es una calle de soportales ni de monumentos. Es una calle de comercio: locales a pie de calle, escaparates, gente que va y viene. Y, como todo el casco de Santiago, está hecha de granito de arriba abajo: pavimento, fachadas, dinteles y balcones.
De dónde viene el nombre
La explicación que se repite es que el nombre viene de preguntar: sería el sitio donde los peregrinos que llegaban a la ciudad preguntaban por el camino a la catedral o por dónde encontrar posada. Suena bien y encaja con la posición de la calle.
Conviene decir, sin embargo, que esa explicación no está acreditada en una fuente solvente que se haya podido comprobar. Es una etimología popular, de las que abundan en los callejeros históricos, y así se presenta aquí: como lo que se cuenta, no como un dato. Lo que sí es seguro es que el nombre es antiguo y que la calle aparece con él en la documentación compostelana desde hace siglos.
El azabache, el oficio de la zona
Hay un detalle en la propia calle que cuenta una historia verificable. En una de sus fachadas hay una placa conmemorativa con un relieve y una inscripción que dice, literalmente, que en esa casa nació «el buen azabachero Enrique Mayer Castro», con las fechas 1861-1931.
El azabache es una variedad de lignito negro, muy dura y capaz de pulirse hasta brillar como un espejo, y en Santiago se trabaja desde la Edad Media. Los azabacheros tallaban y siguen tallando las piezas que los peregrinos compraban como recuerdo: cruces, higas, conchas y la figura del apóstol. Fue un gremio con ordenanzas propias y con su calle, la rúa da Acibechería —Azabachería—, que desemboca en la fachada norte de la catedral y que sigue siendo el nombre oficial de esa vía.
Que el Preguntoiro tenga una placa a un azabachero no es casual: toda esta zona del casco fue, y en parte sigue siendo, el barrio de los oficios que vivían del peregrino.
Cómo es el granito, y por qué importa
Santiago está construida casi enteramente en granito, y eso condiciona la experiencia de caminar por el Preguntoiro más de lo que uno espera.
El pavimento es de losa grande de granito, cómoda de pisar y muy distinta del adoquín pequeño de otras ciudades. Su problema es el agua: en Santiago llueve mucho y la losa mojada y pulida por el uso resbala. No es un detalle menor en una ciudad con cuestas por todas partes, y es la primera recomendación que hace cualquiera del lugar: calzado con suela que agarre.
Las fachadas combinan el granito visto con las galerías acristaladas, esas tribunas de madera y vidrio que en Galicia cumplen una función muy práctica: capturan la luz y el calor en un clima con poco sol y mucha humedad, y sirven de aislante.
Qué hay alrededor
- La catedral y sus cuatro plazas: Obradoiro, Praterías, Quintana e Inmaculada. Todas a pocos minutos.
- La praza de Cervantes, en un extremo de la calle, que fue la plaza del mercado y del concejo.
- La rúa do Franco y la rúa da Raíña, el eje de las tabernas y los restaurantes.
- El Mercado de Abastos, el segundo lugar más visitado de la ciudad después de la catedral.
- La Alameda y el paseo da Ferradura, con la vista clásica de las torres de la catedral.
- La rúa da Acibechería, la calle del gremio del azabache, junto a la fachada norte.
Cómo llegar y cuándo
El casco histórico de Santiago es peatonal y se recorre entero andando en poco tiempo. Desde la estación de tren se sube caminando en un cuarto de hora largo, cuesta arriba; desde la estación de autobuses, algo más. En coche hay que dejarlo en los aparcamientos del borde del casco y entrar a pie.
En cuanto al momento, hay dos consideraciones. La primera es el tiempo: llueve en cualquier estación y conviene contar siempre con ello. La segunda es el 25 de julio, día del apóstol, y los días previos: la ciudad se llena y el casco se vuelve difícil de andar, sobre todo en los Años Santos, los años en que el 25 de julio cae en domingo y la afluencia se multiplica.
La praza de Cervantes, en un extremo
La calle desemboca en la praza de Cervantes, que durante siglos fue el centro civil de Santiago: allí estuvo el mercado y allí se reunía el concejo de la ciudad. Su nombre popular durante mucho tiempo fue simplemente «la plaza del Campo». En el centro tiene una columna con un busto del escritor, que es lo que acabó dando nombre oficial al lugar.
Esa plaza es el nudo desde el que se reparten varias de las calles del casco, y por eso el Preguntoiro es una vía de paso obligado: quien baja de la catedral hacia la zona de la Caldeirería, las Orfas o la rúa do Franco pasa por aquí casi con seguridad. De ahí la densidad de comercio y de ahí también que sea una de las calles más transitadas del casco a cualquier hora.
Cómo se ordena el casco de Santiago
El casco histórico compostelano tiene una lógica que se aprende en cinco minutos y que ahorra muchas vueltas. Todo gira alrededor de la catedral, que tiene cuatro fachadas y cuatro plazas, una por cada lado: Obradoiro al oeste, Praterías al sur, Quintana al este y Inmaculada —o Azabachería— al norte.
De esas plazas salen las rúas principales, y varias conservan el nombre del oficio que las ocupaba: Acibechería, los azabacheros; Praterías, los plateros; Caldeirería, los caldereros; Algalia, Casas Reais, Troia. El Preguntoiro es una de las que unen ese entramado con la zona de la praza de Cervantes.
La otra referencia útil es que el casco está en alto y que casi todo lo que lo rodea está más abajo: la estación de tren, la de autobuses, el ensanche. Cualquier llegada a pie desde fuera del casco es cuesta arriba, y cualquier salida, cuesta abajo. Con el granito mojado, esa diferencia se nota.
Y una recomendación que no falla: el Mercado de Abastos, a poca distancia, es el segundo lugar más visitado de la ciudad después de la catedral, y es donde mejor se ve el pulso cotidiano de Santiago fuera del circuito del peregrino.
Preguntas frecuentes
¿Por dónde va la rúa do Preguntoiro?
Conecta la praza de Cervantes con el eje que baja hacia la rúa da Caldeirería y la rúa do Franco, dentro del casco histórico de Santiago de Compostela declarado Patrimonio Mundial. Es peatonal y está enlosada en granito. Forma parte del recorrido natural entre la catedral y la zona vieja comercial, y por eso es una de las calles más transitadas del casco.
¿De dónde viene el nombre «Preguntoiro»?
La explicación que se repite es que viene de preguntar: sería el sitio donde los peregrinos que llegaban preguntaban por el camino a la catedral o por dónde encontrar posada. Encaja con la posición de la calle, pero no se ha podido comprobar en una fuente solvente: es una etimología popular y así conviene tomarla. Lo seguro es que el nombre es antiguo y figura en la documentación compostelana desde hace siglos.
¿Qué es el azabache y qué pinta en esta calle?
El azabache es una variedad de lignito negro, muy dura y capaz de pulirse hasta brillar como un espejo, que en Santiago se trabaja desde la Edad Media para hacer las piezas que compraban los peregrinos: cruces, higas, conchas y figuras del apóstol. En una fachada del Preguntoiro hay una placa que recuerda al azabachero Enrique Mayer Castro (1861-1931), nacido en esa casa. El gremio tenía además su propia calle, la rúa da Acibechería, junto a la fachada norte de la catedral.
¿Resbala el suelo en Santiago?
Sí, y es la advertencia más repetida por la gente del lugar. El pavimento es de losa grande de granito, cómoda de pisar en seco, pero pulida por el uso y muy resbaladiza cuando está mojada, cosa que en Santiago ocurre con frecuencia en cualquier estación. En una ciudad con cuestas por todas partes conviene llevar calzado con suela que agarre.
¿Qué son las galerías acristaladas de las fachadas?
Son tribunas de madera y vidrio que sobresalen de la fachada y que en Galicia cumplen una función muy práctica: capturan la luz y el calor en un clima con poco sol y mucha humedad, y sirven además de cámara aislante para la vivienda. En el casco de Santiago conviven con la sillería de granito y son uno de los elementos que dan su aspecto característico a calles como el Preguntoiro.
¿Cuándo conviene evitar el casco de Santiago?
En torno al 25 de julio, día del apóstol, y los días previos: la ciudad se llena y el casco se vuelve difícil de recorrer. El efecto se multiplica en los Años Santos, los años en que el 25 de julio cae en domingo. El resto del año el casco es cómodo de andar; lo único con lo que hay que contar siempre es con la lluvia, que puede caer en cualquier estación.