Calle Ponzano (Madrid)
Qué es la calle Ponzano y de dónde sale su fama
La calle de Ponzano es una calle del distrito de Chamberí, en Madrid, que en poco más de una década pasó de ser una vía de barrio corriente a convertirse en una de las zonas de bares más conocidas de la ciudad. Es una calle larga y recta, con tráfico, aceras anchas en buena parte del recorrido y una sucesión casi continua de barras, terrazas y tabernas.
Su fama es reciente y tiene incluso un verbo asociado en el habla madrileña: ponzanear, que significa exactamente lo que parece, recorrer la calle de barra en barra. A diferencia de otras calles de tapeo españolas, aquí no hay una fórmula tradicional heredada ni un plato icónico: lo que hay es densidad y variedad, desde la taberna castiza de toda la vida hasta la cocina de producto y las barras de vinos.
Dónde está exactamente
Está en el distrito de Chamberí, al norte del centro de Madrid, en la zona comprendida entre Ríos Rosas y Alonso Cano. Es una calle de orientación este-oeste que cruza varias de las vías largas del barrio, y el tramo con más locales es el central, no los extremos.
Chamberí es un barrio residencial de finales del siglo XIX y principios del XX, con manzanas cerradas, edificios de cinco y seis alturas y comercio de proximidad. Eso explica dos cosas del ambiente de Ponzano: que la clientela es en buena medida local, y que la calle está metida entre viviendas, con todo lo que eso implica.
En metro se llega bien: las estaciones de Ríos Rosas, Alonso Cano, Canal, Iglesia y Gregorio Marañón quedan a poca distancia según el tramo, y también hay varias líneas de autobús por las calles perpendiculares. En coche no compensa: es zona de estacionamiento regulado, hay poquísimo hueco y buena parte del entorno está dentro del perímetro de bajas emisiones del centro de Madrid, con restricciones de acceso según el distintivo del vehículo. Conviene comprobar la normativa vigente antes de plantearse siquiera acercarse conduciendo.
Cómo se recorre
No hay un ritual como en Logroño o en Granada: aquí el sistema es el madrileño de toda la vida. Se pide en barra o en mesa, la tapa que acompaña a la bebida depende del local, y prácticamente todos tienen carta de raciones y medias raciones.
Algunas cosas que conviene saber antes de ir:
- No es una calle corta. A diferencia de la calle Laurel o la calle Navas, aquí hay distancia entre extremos. El recorrido cómodo es el tramo central, y aun así se anda.
- Hay de todo y a precios muy distintos. Conviven la taberna con precio de barrio y la barra de producto con precio de restaurante. Mirar la carta expuesta en la puerta antes de sentarse evita sorpresas.
- La terraza y la barra no cuestan lo mismo en todos los sitios. Es habitual que haya diferencia de precio, y debe estar indicada.
- Muchos locales no reservan en barra. Para grupos, la única forma razonable es mesa reservada o repartirse.
Sobre el gasto, cualquier cifra concreta envejece mal. La referencia útil es que en la misma calle se puede cenar por precios muy distintos según el local elegido, y que la diferencia no siempre se corresponde con la calidad sino con el tipo de propuesta. La carta en la puerta es obligatoria: leerla cuesta diez segundos.
Cuándo ir y cuándo no
El mediodía de diario es el momento más cómodo y también el más barato, porque muchos locales tienen menú. Es cuando se ve la calle en su versión de barrio.
La tarde-noche de jueves a sábado es el momento de máxima afluencia. A partir de las nueve, el tramo central se llena por completo y en verano las terrazas ocupan buena parte de la acera. Sin reserva, y en grupo, es difícil.
El domingo al mediodía es una buena alternativa poco conocida: hay ambiente, se encuentra sitio y muchos locales abren. Por la noche, en cambio, cierra bastante.
Hay un asunto que conviene mencionar sin rodeos porque forma parte de la realidad de la calle: el ruido nocturno. Ponzano es una calle de viviendas y el crecimiento de la hostelería ha generado conflicto vecinal y normativa municipal sobre terrazas y horarios. Para el visitante eso se traduce en dos cosas: que las terrazas se recogen a una hora, y que a partir de cierto momento conviene bajar el tono en la calle. Es lo mínimo cuando se sale de fiesta bajo las ventanas de alguien.
Qué hay alrededor
Chamberí no es un barrio monumental, pero tiene unas cuantas cosas que merecen el desvío y que casi nadie asocia a la zona:
- La estación fantasma de Chamberí, una parada de metro cerrada en 1966 y conservada tal cual, hoy museo visitable. Es una cápsula de tiempo con la publicidad original en azulejo.
- El Canal de Isabel II, con su depósito elevado de ladrillo, que funciona como sala de exposiciones de fotografía.
- El Museo Geominero, con una nave de hierro y cristal espectacular y entrada libre.
- El Museo Sorolla, en el Paseo del General Martínez Campos, que es la casa y el jardín del pintor.
- La plaza de Olavide, el corazón social del barrio, circular y con terrazas, a pocos minutos.
Y una caminata que funciona muy bien: bajar desde Ponzano hacia la Castellana y seguir hacia el sur. En un cuarto de hora se llega al entorno de Colón y, desde ahí, a todo el centro.
Un plan razonable para la primera vez
Llega en metro a Ríos Rosas o a Alonso Cano y entra en la calle por el tramo central, que es donde está la concentración.
Haz una pasada completa sin parar. Es la forma de ver qué hay, porque la oferta es muy desigual y de una puerta a la siguiente cambia el tipo de sitio y el precio.
Elige dos o tres paradas, no siete. A diferencia de las calles de pincho, aquí las raciones son de tamaño real y la cuenta sube deprisa.
Si vas entre semana, mira los menús del mediodía. Es la mejor relación calidad-precio de la calle y la versión menos turística.
Cierra en la plaza de Olavide si hace buen tiempo: está a pocos minutos, es circular, tiene terrazas por todo el perímetro y es uno de los sitios más agradables del Madrid residencial.
Un último apunte de expectativas, porque ayuda: Ponzano no es una calle bonita. No tiene soportales, ni palacios, ni un trazado histórico que fotografiar. Lo que tiene es una concentración muy alta de sitios donde comer y beber bien en un barrio vivo. Quien vaya buscando postal se llevará una decepción; quien vaya buscando barra, no.
Preguntas frecuentes
¿Dónde está la calle Ponzano?
En el distrito de Chamberí, al norte del centro de Madrid, en la zona comprendida entre Ríos Rosas y Alonso Cano. Es una calle larga y recta, y el tramo con más locales es el central, no los extremos.
¿Qué significa «ponzanear»?
Es una expresión del habla madrileña reciente que significa recorrer la calle Ponzano de barra en barra. Nació con el auge hostelero de la calle y se usa hoy de forma general para salir de bares por la zona.
¿Cómo se llega en transporte público?
En metro, con las estaciones de Ríos Rosas, Alonso Cano, Canal, Iglesia y Gregorio Marañón a poca distancia según el tramo, y con varias líneas de autobús por las calles perpendiculares. En coche no compensa: es zona regulada y hay restricciones de acceso al centro.
¿Cuándo hay menos gente?
El mediodía de diario es el momento más cómodo y también el más barato, porque muchos locales tienen menú. El domingo al mediodía es otra buena opción. La tarde-noche de jueves a sábado es la de máxima afluencia.
¿Es cara?
Depende mucho del local: en la misma calle conviven la taberna con precio de barrio y la barra de producto con precio de restaurante. La carta está expuesta en la puerta por obligación y leerla antes de sentarse evita sorpresas.
¿Qué se puede visitar cerca?
La estación fantasma de Chamberí, una parada de metro cerrada en 1966 y conservada como museo; el Canal de Isabel II con su depósito elevado; el Museo Geominero; el Museo Sorolla; y la plaza de Olavide, el centro social del barrio.