Carrera del Darro (Granada)
Qué es la Carrera del Darro
La Carrera del Darro es una calle estrecha y empedrada de Granada que discurre pegada al río Darro, con las casas a un lado y el pretil sobre el cauce al otro. Arranca en Plaza Nueva, en el corazón de la ciudad baja, y sube hacia el este entre el Albaicín, que queda a la izquierda trepando por la ladera, y la colina de la Alhambra, que se levanta a la derecha al otro lado del río.
Esa posición explica por qué se cita tantas veces como una de las calles más bonitas de España: no es una calle con monumentos, es una calle que va por el hueco entre dos colinas monumentales, y desde su acera se ven las dos. En unos pocos cientos de metros pasa por delante de unos baños árabes del siglo XI, de un palacio renacentista convertido en museo y de un convento de clausura, y termina desembocando en el Paseo de los Tristes, que es el mirador clásico sobre la Alhambra.
Dónde empieza y dónde acaba
Empieza en Plaza Nueva, junto a la Real Chancillería, y termina donde la calle se ensancha y se convierte en el Paseo de los Tristes, oficialmente Paseo del Padre Manjón. Todo el recorrido se hace en un paseo corto, y no hay pérdida posible: basta con seguir el río.
Un detalle que desconcierta a quien llega por primera vez: el Darro no se ve en el centro de Granada. El río está embovedado bajo la calle Reyes Católicos y buena parte del centro camina literalmente por encima de él sin saberlo. La Carrera del Darro es precisamente el punto donde el río vuelve a estar al aire libre, y de ahí que la calle tenga esa forma tan poco habitual, con el pretil corrido a un lado.
A lo largo del trayecto lo cruzan varios puentes pequeños que suben al Albaicín, y hay restos de al menos un puente medieval del que se conserva un arranque de arco pegado a la roca.
Lo que hay en la propia calle
- El Bañuelo. Unos baños árabes del siglo XI, de los mejor conservados de la península. Se visitan y son pequeños: lo que impresiona no es el tamaño sino las bóvedas con lucernarios en forma de estrella y los capiteles reaprovechados de época anterior.
- La Casa de Castril. Palacio del siglo XVI con una portada plateresca muy trabajada, sede del Museo Arqueológico de Granada.
- El convento de Santa Catalina de Zafra. Clausura, con su torre y su iglesia asomando sobre la calle.
- Casas moriscas. Varias fachadas conservan la estructura de vivienda andalusí: patio interior, planta alta con galería y aleros salientes de madera.
- El puente de Cabrera y el puente Espinosa, dos pasos pequeños que cruzan el río hacia la ladera.
Cómo se camina
Es una calle de piedra, estrecha y con tráfico restringido, y eso condiciona la visita más de lo que parece.
El suelo es empedrado irregular en buena parte del recorrido y la acera, donde la hay, es muy estrecha. Con calzado plano no hay problema; con suela fina o tacón, sí. En días de lluvia la piedra resbala.
La calle es de sentido único y muy angosta: aunque el tráfico esté limitado, pasan vehículos autorizados, taxis y el autobús pequeño que sube al Albaicín y a la Alhambra. Cuando pasa uno, los peatones se pegan al pretil, y esa es la escena habitual de la calle a cualquier hora.
La subida es suave pero constante. Desde Plaza Nueva hasta el Paseo de los Tristes se gana altura sin darse cuenta, y el camino de vuelta se hace cuesta abajo y mucho más rápido.
Cuándo ir
La calle es estrecha y muy visitada, así que la hora cambia por completo la experiencia.
A primera hora de la mañana está casi vacía y la luz entra rasante por el hueco del río, que es cuando mejor se ve la relación entre las dos laderas.
A media mañana y por la tarde se llena. Es el tramo por el que sube y baja mucha gente que va o viene del Albaicín y del mirador de San Nicolás, y en temporada alta se camina en fila.
Al atardecer el Paseo de los Tristes, al final de la calle, es uno de los sitios clásicos para ver la Alhambra iluminada. Se llena, y conviene contar con ello.
En primavera y en otoño la temperatura acompaña a cualquier hora. En pleno verano, Granada es muy calurosa a mediodía y el paseo se agradece mucho más temprano o ya con el sol bajo.
Qué hay alrededor
La Carrera del Darro es el eje que conecta tres de las zonas más visitadas de Granada, y esa es su otra utilidad además de la estética.
Hacia abajo queda Plaza Nueva y, a partir de ahí, la calle Elvira, la catedral, la Capilla Real y la Alcaicería. Hacia arriba, el Paseo de los Tristes y, subiendo, la Cuesta del Chapiz y el Sacromonte con sus cuevas. A la izquierda, en cualquier punto, arrancan cuestas y callejones que suben al Albaicín y, entre ellos, los que llevan al mirador de San Nicolás.
Y a la derecha, al otro lado del río, la Alhambra: desde varios puntos de la calle se ven sus torres por encima de la arboleda, aunque la subida al recinto se hace por otro lado, desde la Cuesta de Gomérez o en autobús.
Cómo llegar
Andando desde el centro. Desde la catedral o desde Gran Vía de Colón se llega a Plaza Nueva en unos minutos y la calle empieza allí mismo.
En coche no es una opción: el acceso está restringido, el aparcamiento es inexistente y las calles del entorno son estrechísimas. Lo práctico es dejar el vehículo en un aparcamiento del centro y caminar. Los autobuses pequeños que suben al Albaicín y al Sacromonte pasan por aquí y son la alternativa para quien no quiera hacer la cuesta a pie.
El río, las crecidas y el oro
El Darro es un río pequeño y de caudal muy irregular, y esa irregularidad es la razón de que la calle tenga el pretil que tiene. Buena parte del año baja con muy poca agua y el cauce se llena de vegetación; con las lluvias fuertes, en cambio, puede subir de golpe. El embovedado del tramo del centro, que hoy hace que el río desaparezca bajo la calle Reyes Católicos, se hizo precisamente para controlar ese comportamiento y para ganar suelo urbano en el corazón de la ciudad.
Hay una historia que acompaña al río desde siempre: que sus arenas llevaban oro, y que hubo quien se dedicó a lavarlas para recogerlo. De ahí sale también la etimología popular que hace derivar «Darro» de dat aurum o «da oro». Conviene tomarlo como lo que es —una explicación tradicional, no un dato documentado—, pero la historia forma parte del imaginario de la ciudad y se cuenta en cualquier visita guiada que pase por aquí.
Para el visitante, lo práctico de todo esto es una sola cosa: el aspecto de la calle cambia mucho según la época. En verano el cauce está seco y verde y el pretil parece asomar a un jardín hundido; después de unas lluvias, el agua corre y se oye desde la calle. Las dos versiones son la misma calle.
Un error frecuente de planificación
Mucha gente incluye la Carrera del Darro en el mismo bloque de visita que la Alhambra, y eso normalmente no funciona. La entrada a la Alhambra se compra con antelación y tiene hora asignada para los Palacios Nazaríes; la subida al recinto se hace por otro lado, desde la Cuesta de Gomérez o en autobús, y la visita completa lleva varias horas. Encajar el paseo por el Darro justo antes o justo después obliga a ir con prisa por una calle que precisamente no se disfruta con prisa.
La combinación que sí encaja bien es Carrera del Darro, Paseo de los Tristes y subida al Albaicín en una misma mañana o una misma tarde, dejando la Alhambra para otro momento del día o para otro día. Son dos visitas distintas que se miran la una a la otra.
Preguntas frecuentes
¿Dónde empieza y dónde acaba la Carrera del Darro?
Empieza en Plaza Nueva, junto a la Real Chancillería, y termina donde la calle se ensancha y pasa a llamarse Paseo de los Tristes (oficialmente Paseo del Padre Manjón). Todo el recorrido es un paseo corto y no hay forma de perderse: basta con seguir el cauce del río Darro, que va pegado a la calle por el lado del pretil.
¿Por qué no se ve el río Darro en el centro de Granada?
Porque está embovedado: el cauce discurre cubierto bajo la calle Reyes Católicos y buena parte del centro camina por encima de él sin notarlo. La Carrera del Darro es justamente el tramo en que el río vuelve a estar al descubierto, y de ahí que la calle tenga esa forma tan particular, con el pretil corrido a un lado y las casas al otro.
¿Qué se puede visitar en la propia calle?
Los dos sitios con visita son El Bañuelo, unos baños árabes del siglo XI de los mejor conservados de la península, y la Casa de Castril, palacio del XVI con portada plateresca que alberga el Museo Arqueológico de Granada. Además están el convento de clausura de Santa Catalina de Zafra y varias casas moriscas cuya estructura se adivina desde la calle.
¿A qué hora conviene pasear por la Carrera del Darro?
A primera hora de la mañana si se busca verla vacía y con luz rasante. A media mañana y por la tarde se llena de gente que sube y baja del Albaicín, y en temporada alta se camina casi en fila. Al atardecer el Paseo de los Tristes, al final de la calle, es uno de los sitios clásicos para ver la Alhambra iluminada, y también se llena.
¿Se puede llegar en coche?
En la práctica no. El acceso está restringido, la calle es estrechísima y de sentido único, y no hay donde aparcar. Lo sensato es dejar el coche en un aparcamiento del centro y llegar andando desde Plaza Nueva, que está a pocos minutos de la catedral. Por la calle circulan solo vehículos autorizados, taxis y los autobuses pequeños que suben al Albaicín y al Sacromonte.
¿Es cómoda de caminar?
Con calzado plano, sí. El pavimento es empedrado irregular en buena parte del recorrido y la acera, donde existe, es muy estrecha; con lluvia la piedra resbala. La subida desde Plaza Nueva es suave pero constante, de modo que la ida se hace cuesta arriba y la vuelta, mucho más rápida. Cuando pasa un vehículo hay que pegarse al pretil, cosa que ocurre a menudo.