Calle Estafeta (Pamplona)
Qué es la calle Estafeta y por qué la conoce medio mundo
La calle Estafeta es una calle estrecha, recta y de unos trescientos metros en el casco antiguo de Pamplona. Once meses al año es una calle de bares, tiendas y vida vecinal como otras del casco; el mes que falta es julio, y ahí está la razón de su fama: la Estafeta es el tramo más largo y más reconocible del encierro de San Fermín, la carrera de toros por las calles que cada mañana, del 7 al 14 de julio, se retransmite y se comenta en medio mundo.
Pocas calles españolas tienen esa doble vida. La misma acera por la que en enero se pasea con la compra es, las mañanas de julio, el pasillo por el que bajan —suben, en realidad, porque la calle va en ligera cuesta arriba— seis toros y sus cabestros entre una multitud de corredores. Esa condición de escenario explica que la calle se conozca por su nombre en países donde nadie sabría situar Pamplona en el mapa.
Dónde está exactamente
Está en pleno casco antiguo de Pamplona, a un minuto de la plaza del Castillo, que es el salón de la ciudad. La calle arranca en la curva con la calle Mercaderes —la famosa curva del encierro— y muere en el entorno de Telefónica, ya con la plaza de toros a la vista. En paralelo corren la calle Mayor y la calle Calderería, y todo el barrio se camina: del extremo a extremo del casco viejo no hay más de un cuarto de hora a pie.
El nombre, por cierto, no tiene nada de taurino: alude a la estafeta de correos que históricamente estuvo en la calle, cuando «estafeta» era la palabra corriente para la oficina postal.
El encierro, explicado desde esta calle
El recorrido completo del encierro mide en torno a 850 metros y atraviesa cuatro escenarios: la cuesta de Santo Domingo, la plaza Consistorial con la calle Mercaderes, la curva, y la Estafeta con el tramo final hacia el callejón de la plaza de toros. La carrera se corre a las ocho de la mañana, del 7 al 14 de julio, y suele durar entre dos y cuatro minutos.
La Estafeta es el tramo decisivo por tres motivos:
- Es el más largo. Sus casi trescientos metros son la mitad del recorrido, y es donde la manada, ya lanzada, alcanza su velocidad de crucero. Quien quiere correr «delante del toro» de verdad, corre aquí.
- Empieza en la curva. El giro cerrado de Mercaderes a Estafeta hace que los toros lleguen a menudo abiertos o resbalados contra el vallado exterior, y los primeros metros de la calle son de los puntos con más percances de todo el encierro.
- No tiene escapatoria. A diferencia de otros tramos, aquí no hay vallado con huecos a los lados: son fachadas corridas con portales cerrados. El corredor que entra en la Estafeta solo puede correr hacia delante.
De esa geografía sale también el negocio más singular de la calle: los balcones. Las mañanas de encierro, los balcones de la Estafeta se alquilan para ver la carrera desde arriba, con precios que varían según la altura, el día y el desayuno incluido; es una reserva que los aficionados hacen con meses de antelación.
La calle el resto del año
Fuera de sanfermines, la Estafeta es una de las calles con más vida del casco viejo, y de las mejores para entender cómo funciona Pamplona. El plano bajo es un rosario de bares de pintxos, pastelerías y comercio de toda la vida mezclado con tiendas de recuerdos taurinos, y el ambiente fuerte llega con el poteo: la ronda de vinos y pintxos que aquí, como en toda la cuenca, se hace de pie, de barra en barra, al mediodía y al caer la tarde.
Dos consejos de uso local: el pintxo se pide en la barra y se paga en el momento o al terminar según la casa, y el turno bueno del mediodía va de la una a las tres. Los domingos por la tarde y los lunes hay más cierres de los que espera el visitante.
Qué hay alrededor
- La plaza del Castillo, con el kiosco central y los cafés históricos en los soportales —el café Iruña, de finales del XIX, es el más citado por su vínculo con Hemingway—.
- La plaza de toros, en el extremo de la calle: una de las de mayor aforo de España, con el monumento a Hemingway ante la fachada.
- La catedral de Santa María la Real, con su fachada neoclásica y uno de los claustros góticos más finos de Europa, a cinco minutos.
- El ayuntamiento y su fachada barroca, desde cuyo balcón se lanza el chupinazo que abre las fiestas cada 6 de julio a mediodía.
- La muralla y el mirador del Caballo Blanco, en el borde norte del casco, con la vista sobre el río Arga.
Cómo llegar y cómo moverse
El casco antiguo de Pamplona es peatonal en su mayor parte y la Estafeta no es una excepción: se llega andando desde cualquier punto del centro. La estación de tren queda al otro lado del río, a la distancia de un paseo largo o de un autobús urbano; la estación de autobuses, junto a la Ciudadela, está a unos diez minutos a pie. En coche, lo práctico es cualquiera de los aparcamientos subterráneos del primer ensanche y entrar caminando.
En sanfermines todo lo anterior se multiplica por diez: el casco se corta, el alojamiento se agota con meses de antelación y la ciudad funciona a otro ritmo. Quien visita Pamplona fuera de fiestas se encuentra, en cambio, una ciudad cómoda, verde y muy caminable, con la Estafeta como mejor resumen de su casco viejo.
Si vas a correr: lo que dice la norma
Correr el encierro no es cuestión de presentarse por la mañana y ponerse en la calle. El Ayuntamiento de Pamplona publica unas normas de seguridad que conviene conocer aunque solo se vaya a mirar desde el vallado, porque explican buena parte de lo que se ve desde ahí.
- Solo pueden correr los mayores de 18 años.
- El acceso al recorrido tiene hora. Entre las 07:15 y las 07:30 únicamente se puede acceder por la plaza Consistorial, y pasadas las 07:30 ya no se entra al recorrido.
- No se corre con objetos que entorpezcan la carrera.
- No se cita, ni se toca, ni se molesta a las reses, ni se llama su atención por ningún medio.
- No se corre hacia las reses ni detrás de ellas: apartarlas y conducirlas es el trabajo de los pastores.
- Si te caes, protégete la cabeza con las manos y no te muevas hasta que haya pasado la manada.
La última es la más repetida y la que más cuesta cumplir, porque el impulso natural al caer es levantarse enseguida. Desde el vallado de la Estafeta se comprueba cada mañana de julio: el montón que se forma cuando alguien tropieza se deshace solo si los que están debajo se quedan quietos, y quien intenta incorporarse en medio de la manada es el que se lleva la peor parte.
Para el visitante que no piensa correr, estas normas siguen siendo útiles por una razón práctica: marcan los horarios. Si a las siete y media el recorrido ya está cerrado a los corredores, el sitio en el vallado hay que tenerlo bastante antes, y la calle se llena mucho más temprano de lo que sugiere la hora del encierro.
Para verla bien: tres momentos
- Una mañana de diario, con la calle recién abierta, para verla como calle vecinal que es.
- El mediodía del sábado, en plena hora del poteo, que es su versión más animada fuera de julio.
- Y si se tiene la suerte de un julio, desde un balcón o desde el doble vallado de Telefónica, una carrera de las ocho: dura tres minutos y no se olvida.
Preguntas frecuentes
¿Por qué es famosa la calle Estafeta?
Porque es el tramo más largo del encierro de San Fermín: sus casi trescientos metros en ligera cuesta arriba son la mitad del recorrido, y es donde la carrera se ve en su forma más pura. La curva de entrada desde Mercaderes y la falta de escapatorias hacen que sea también el tramo más citado de todos.
¿Cuándo se corre el encierro?
Las mañanas del 7 al 14 de julio, a las ocho. El recorrido completo mide en torno a 850 metros, desde la cuesta de Santo Domingo hasta la plaza de toros, y la carrera suele durar entre dos y cuatro minutos. Las fiestas se abren el 6 de julio con el chupinazo, a mediodía, desde el balcón del ayuntamiento.
¿Qué es la curva de la Estafeta?
El giro cerrado con el que la manada entra en la calle desde Mercaderes. Los toros llegan lanzados, a menudo se abren o resbalan contra el vallado exterior, y por eso los primeros metros de la Estafeta concentran buena parte de los percances del encierro. Es también uno de los puntos más buscados por fotógrafos.
¿Se puede ver el encierro desde un balcón?
Sí: el alquiler de balcones las mañanas de encierro es una práctica establecida en la calle, con precios que dependen del piso, del día y de lo que incluya. Se reserva con mucha antelación. La alternativa gratuita es el vallado, madrugando mucho, o seguirlo por la retransmisión.
¿Qué tiene la calle el resto del año?
Bares de pintxos, pastelerías y comercio a lo largo de toda la calle, con el poteo del mediodía y de la tarde como mejor momento. A un minuto quedan la plaza del Castillo y sus cafés históricos, y a cinco la catedral y la muralla.
¿Merece la pena visitarla fuera de San Fermín?
Sí, y de hecho es cuando mejor se ve. Fuera de julio la Estafeta es una calle vecinal y gastronómica muy agradable, sin las multitudes de las fiestas, y permite entender el recorrido del encierro con calma: la curva, la cuesta y el callejón de la plaza se recorren andando en diez minutos.