Calle del Pez (Madrid)
Qué es la calle del Pez
La calle del Pez es una calle del centro de Madrid, en el barrio de Universidad, en la zona que todo el mundo llama Malasaña. Es corta, estrecha y peatonalizada en buena parte, y su fama no viene de ningún monumento: viene de ser una de las calles con más densidad de bares, tiendas pequeñas y vida de barrio del centro de la ciudad.
Va desde la Corredera Baja de San Pablo hasta la calle de San Bernardo, cruzando por el camino la calle de la Madera y el entorno de la plaza de San Ildefonso. En unos pocos cientos de metros concentra librerías de viejo, tiendas de ropa de segunda mano, bares de vermut, tabernas antiguas y locales abiertos hace dos años. Esa mezcla es exactamente lo que la gente busca cuando dice «voy al Pez».
De dónde viene el nombre
Aquí conviene ser honesto. La explicación que se repite en las guías y en los carteles de la zona es que en un jardín de la calle hubo un estanque en el que solo sobrevivía un pez, y que de ahí quedó el nombre. Es una historia bonita y muy contada, pero no está respaldada por ninguna fuente documental sólida: circula como tradición oral y así hay que tomarla.
Lo que sí es comprobable es que el nombre es antiguo, que aparece en la cartografía histórica del Madrid de los Austrias y que la placa actual, de las de cerámica con el escudo de la villa, se puede leer todavía en la esquina. En una ciudad donde los callejeros se han renombrado muchas veces, que una calle conserve un nombre así de raro durante siglos ya es un dato en sí mismo.
Cómo es la calle por dentro
El Pez es una calle de planta baja: lo que le da carácter es la sucesión de locales a pie de calle, no los edificios.
El caserío es el típico del Madrid decimonónico de esta zona: edificios de cuatro o cinco alturas, balcones de forja corridos, fachadas que en los últimos años se han pintado de colores y bastantes esquinas achaflanadas con el local ocupando el chaflán entero. Esos chaflanes son, de hecho, los puntos reconocibles de la calle.
El tramo peatonalizado, con bolardos y arbolado, cambió bastante la vida de la calle: las terrazas ocuparon la calzada y el paso de coches dejó de ordenar el espacio. Es un cambio que se nota sobre todo al anochecer, cuando las mesas ocupan el centro.
Qué se hace aquí
Tres cosas, y cada una tiene su hora.
Comprar. Por la mañana y por la tarde. El Pez y las calles que lo cruzan concentran tiendas pequeñas: ropa de segunda mano y vintage, discos, libros usados, diseño local. Es comercio de proximidad, no de cadena, y eso significa horarios propios: muchos abren tarde por la mañana y bastantes cierran los domingos y los lunes.
El vermut. A mediodía, sobre todo sábado y domingo. Es la costumbre que más ha crecido en la zona en la última década y llena las terrazas desde el mediodía hasta la hora de comer.
La noche. A partir del anochecer la calle cambia de público y se convierte en una de las arterias de la vida nocturna del centro. Hay que decirlo también en el otro sentido: es una calle ruidosa de noche y a fin de semana, y quien busque tranquilidad no la va a encontrar aquí a esas horas.
Qué hay alrededor
- La plaza del Dos de Mayo, el centro de gravedad de Malasaña, a unos minutos.
- La plaza de San Ildefonso, más pequeña y muy concurrida, justo al lado.
- La calle de la Madera y la Corredera Alta y Baja de San Pablo, que prolongan el mismo tipo de comercio.
- La Gran Vía, a un paso hacia el sur, con los cines y los teatros.
- El Mercado de San Ildefonso y, algo más lejos, el de Barceló.
Todo el conjunto se camina. Del Pez a la Gran Vía hay unos minutos; a Chueca, cruzando Fuencarral, otros tantos; y a Conde Duque, en la dirección contraria, poco más.
Cómo llegar
En metro, las estaciones más cómodas son las que rodean la zona por Gran Vía, Tribunal, Noviciado y Callao; desde cualquiera de ellas se llega andando en pocos minutos. Andando desde Sol o desde Gran Vía es un paseo corto.
En coche, mal: la zona está dentro del área de tráfico restringido del centro de Madrid, el aparcamiento en superficie es prácticamente inexistente y el tramo peatonal no admite vehículos. Lo razonable es dejar el coche en un aparcamiento público y subir andando.
Malasaña: el barrio que rodea la calle
El nombre oficial del barrio es Universidad, pero nadie lo usa. Todo el mundo dice Malasaña, y el nombre viene de Manuela Malasaña, la joven costurera muerta en Madrid durante los sucesos del 2 de mayo de 1808, a quien está dedicada tanto la plaza central del barrio como, por extensión popular, el barrio entero. La plaza del Dos de Mayo, a pocos minutos del Pez, conserva en su centro el arco de lo que fue el Parque de Monteleón, el cuartel de artillería donde se concentró la resistencia aquel día.
Ese origen explica una parte del carácter del barrio, pero no toda. La otra parte es mucho más reciente: Malasaña fue el escenario principal de la movida madrileña a finales de los setenta y en los ochenta, y de ahí viene su identidad de barrio de bares, música y comercio alternativo. La calle del Pez es una de las arterias donde esas dos capas —el Madrid antiguo de callejero estrecho y el barrio de ocio— se ven encima la una de la otra.
Cómo ha cambiado la calle
En las dos últimas décadas la calle ha pasado por lo mismo que buena parte del centro de Madrid: peatonalización parcial, subida de los alquileres y relevo del comercio. Algunos negocios de toda la vida han cerrado y otros han aguantado; en paralelo se han abierto locales nuevos que buscan precisamente el ambiente de barrio que los primeros crearon.
El resultado, hoy, es una calle mezclada: la mercería y la taberna antigua conviven con la tienda de ropa vintage y el bar de especialidad. Para el visitante es una ventaja, porque en trescientos metros se ven las dos cosas. Para el vecindario es un asunto con más aristas, y el debate sobre la turistificación del centro es aquí tan vivo como en cualquier otro barrio de Madrid.
Un consejo práctico que se deriva de todo esto: los horarios no son los de una calle comercial al uso. Muchas tiendas abren tarde por la mañana, bastantes cierran a mediodía y varias descansan domingo y lunes. Si el plan es comprar y no solo pasear, conviene ir por la tarde de martes a sábado.
Preguntas frecuentes
¿Dónde está la calle del Pez?
En el barrio de Universidad, en el distrito Centro de Madrid, dentro de lo que todo el mundo llama Malasaña. Va desde la Corredera Baja de San Pablo hasta la calle de San Bernardo, cruzando por el camino la calle de la Madera y pasando cerca de la plaza de San Ildefonso. Es corta, estrecha y está peatonalizada en buena parte de su recorrido.
¿Por qué se llama calle del Pez?
La explicación que se repite es que en un jardín de la calle hubo un estanque en el que solo sobrevivía un pez. Es una historia muy contada, pero no está respaldada por una fuente documental sólida: circula como tradición oral y así conviene tomarla. Lo comprobable es que el nombre es antiguo, que aparece en la cartografía histórica del Madrid de los Austrias y que ha sobrevivido a los muchos cambios del callejero madrileño.
¿Qué se hace en la calle del Pez?
Tres cosas con horas distintas. Por la mañana y por la tarde, comprar: la calle y sus travesías concentran tiendas pequeñas de ropa de segunda mano, discos, libros usados y diseño local, casi todo comercio de proximidad con horarios propios. Al mediodía del fin de semana, el vermut en las terrazas. Y a partir del anochecer, la noche, que es cuando la calle cambia de público y se convierte en una de las arterias del ocio nocturno del centro.
¿Es una calle ruidosa?
De noche y en fin de semana, sí, y conviene saberlo antes de reservar alojamiento en la zona. Es una de las calles con más vida nocturna del centro de Madrid y el ruido se concentra en la calzada, ahora peatonal, donde están las terrazas. Entre semana y de día el ambiente es completamente distinto: comercio de barrio, gente paseando y terrazas tranquilas.
¿Cómo se llega en metro?
La zona está rodeada de estaciones y desde cualquiera de ellas se llega andando en pocos minutos: Tribunal, Noviciado, Gran Vía y Callao son las más cómodas según de dónde se venga. Andando desde Sol o desde la Gran Vía también es un paseo corto. En coche es mala idea: la zona está dentro del área de tráfico restringido del centro y el tramo peatonal no admite vehículos.
¿Qué hay cerca que merezca la pena?
La plaza del Dos de Mayo, centro de Malasaña, y la plaza de San Ildefonso, más pequeña y muy concurrida, están a un paso. La calle de la Madera y las Correderas Alta y Baja de San Pablo prolongan el mismo tipo de comercio. Hacia el sur está la Gran Vía con sus cines y teatros; hacia el este, cruzando Fuencarral, Chueca; y hacia el oeste, Conde Duque. Todo el conjunto se recorre andando.