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Via urbana Sevilla · Casco norte

Calle Feria (Sevilla)

Qué es la calle Feria y por qué es distinta del resto de Sevilla

La calle Feria es una de las calles más antiguas y con más carácter propio del casco norte de Sevilla. Atraviesa el barrio de San Gil y la Macarena de sur a norte, desde el entorno de la Alameda de Hércules hasta la basílica de la Macarena, y es una calle de vecinos, no de escaparate turístico.

Su rasgo más conocido es El Jueves, el mercadillo de viejo que se monta en la calle todos los jueves por la mañana y que está documentado desde la Edad Media, lo que lo convierte en uno de los mercados con más continuidad de España. No es un mercado de artesanía para visitantes: es un rastro de libros usados, discos, herramienta, chatarra y objetos de segunda mano.

Entrada lateral de la iglesia de Omnium Sanctorum, en la calle Feria de Sevilla
La portada lateral de la iglesia de Omnium Sanctorum, en la propia calle Feria: es una de las iglesias gótico-mudéjares fundadas tras la conquista de la ciudad.Foto: Lokomia · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Dónde está y qué recorre

Está en el casco antiguo norte de Sevilla, la zona que queda por encima de la Alameda de Hércules y que durante mucho tiempo fue la parte más popular y menos visitada del centro. La calle arranca cerca de la plaza Calderón de la Barca y sube hacia el norte hasta el entorno de la Macarena y el tramo conservado de la muralla almohade.

Es una calle estrecha, de tráfico muy limitado, con casas bajas, patios de vecinos y comercio tradicional. La diferencia con Sierpes o Tetuán, en el centro comercial, o con Mateos Gago, junto a la catedral, es total: aquí no hay franquicias, hay ferreterías, mercerías, bares de barrio y talleres.

Para llegar, lo cómodo es andar desde la Alameda de Hércules, que está a unos minutos, o usar el tranvía y los autobuses urbanos que rodean el casco. El coche no tiene sentido: el casco antiguo de Sevilla tiene acceso restringido y aparcar es imposible.

El Jueves: cómo funciona el mercadillo

El mercadillo ocupa la calle los jueves por la mañana. Los puestos se montan a lo largo de la vía y se retiran a mediodía, así que quien llegue por la tarde no encontrará nada. Conviene saber cómo funciona antes de ir:

  1. Es un rastro, no un mercado de artesanía. Lo que se vende es de segunda mano: libros, discos de vinilo, cámaras, herramienta, muebles pequeños, ropa, cachivaches.
  2. Se regatea. Es parte del trato y nadie se ofende, siempre que se haga con educación y sin ridiculizar el precio de salida.
  3. Hay que ir temprano. Lo bueno se va pronto, y a partir de media mañana la calle está tan llena que no se puede ni mirar un puesto con calma.
  4. Efectivo. La mayoría de los puestos no aceptan tarjeta.
  5. Ojo con los bolsos. Como en cualquier rastro concurrido, conviene llevar las cosas delante.

El mercadillo tiene además una dimensión que pasa desapercibida: es uno de los pocos espacios de la ciudad donde conviven, un jueves cualquiera, vecinos de toda la vida, coleccionistas, estudiantes y gente que viene a buscar algo concreto. Esa mezcla es lo que le da el ambiente.

Qué ver en la propia calle

Aunque no sea una calle monumental, en el recorrido y en su entorno hay bastante que mirar:

  • La iglesia de Omnium Sanctorum, en la propia calle Feria, gótico-mudéjar, una de las parroquias fundadas tras la conquista cristiana de la ciudad. Es la sede de la hermandad de la Macarena en su recorrido.
  • El Mercado de la Feria, el mercado de abastos del barrio, uno de los más antiguos de Sevilla, con puestos de pescado y bares dentro.
  • El Palacio de los Marqueses de la Algaba, un edificio mudéjar recuperado como centro cultural, con un patio que merece la entrada.
  • La iglesia de San Juan de la Palma y la iglesia de San Marcos, con su torre alminar, a pocos metros hacia el este.
  • El tramo de muralla almohade y la basílica de la Macarena, al final del recorrido hacia el norte.
Bóveda del interior de la iglesia de San Juan de la Palma, en el entorno de la calle Feria
Interior de la iglesia de San Juan de la Palma, a pocos metros de la calle Feria: el casco norte concentra varias de las parroquias gótico-mudéjares de Sevilla.Foto: Jl FilpoC · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Comer y beber en el barrio

La zona conserva bares de barrio de los que ya quedan pocos en el centro de Sevilla: barras de mármol, cerveza de grifo, montaditos y tapas de guiso. Lo que se pide aquí es lo sevillano de siempre —espinacas con garbanzos, carrillada, pavía de bacalao, salmorejo en verano— y el precio es sensiblemente más bajo que en el entorno de la catedral.

El Mercado de la Feria es una parada recomendable: además de los puestos de abastos tiene barras donde se come el pescado del día. Y la Alameda de Hércules, a un paso al sur, es la gran zona de terrazas del casco norte, con un ambiente muy distinto: más joven, más nocturno y con muchísima más gente.

Como en el resto de la ciudad, cualquier precio concreto envejece deprisa; la referencia útil es que en el casco norte se come por bastante menos que en el entorno monumental, y que la carta está expuesta en la puerta por obligación.

Escalera del Palacio de los Marqueses de la Algaba en Sevilla
La escalera del Palacio de los Marqueses de la Algaba, en la propia calle Feria: es mudéjar y hoy funciona como centro cultural.Foto: José Luis Filpo Cabana · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

Cuándo ir y avisos prácticos

El jueves por la mañana es el día del mercadillo, y es el motivo por el que mucha gente viene. Si lo que buscas es la calle tranquila, cualquier otro día.

El calor de julio y agosto en Sevilla es extremo. Superar los cuarenta grados es habitual y la calle Feria tiene poca sombra en tramos. En verano, la mañana temprano o la caída de la tarde.

En Semana Santa el barrio se transforma. La Macarena es una de las hermandades más multitudinarias de Sevilla y su salida, en la madrugada del Viernes Santo, condiciona el movimiento por todo el casco norte durante horas.

No confundas la calle Feria con la Feria de Abril. Son dos cosas distintas: la Feria de Abril se celebra en el recinto del barrio de Los Remedios, al otro lado del río, y no tiene relación con esta calle más allá del nombre.

Es un barrio de vecinos. Se visita como se visita un barrio: sin bloquear portales, sin fotografiar patios privados y bajando el tono de noche.

Preguntas frecuentes

¿Qué es El Jueves de la calle Feria?

Un mercadillo de viejo que se monta en la calle todos los jueves por la mañana y que está documentado desde la Edad Media, lo que lo convierte en uno de los mercados con más continuidad de España. Se vende libros usados, discos, herramienta y objetos de segunda mano.

¿A qué hora hay que ir al mercadillo?

Temprano. Los puestos se montan por la mañana y se retiran a mediodía, así que por la tarde no queda nada. Además, lo bueno se vende pronto y a partir de media mañana la calle está demasiado llena para mirar con calma.

¿Se puede pagar con tarjeta en El Jueves?

La mayoría de los puestos no la aceptan, así que conviene llevar efectivo. El regateo forma parte del trato y no molesta a nadie, siempre que se haga con educación.

¿La calle Feria tiene que ver con la Feria de Abril?

No. Son dos cosas distintas: la Feria de Abril se celebra en el recinto del barrio de Los Remedios, al otro lado del río. La calle Feria está en el casco antiguo norte y debe su nombre al mercado que se celebra en ella desde hace siglos.

¿Qué hay que ver en la calle?

La iglesia de Omnium Sanctorum, gótico-mudéjar; el Mercado de la Feria, el mercado de abastos del barrio; el Palacio de los Marqueses de la Algaba, hoy centro cultural; y, cerca, las iglesias de San Juan de la Palma y San Marcos y la basílica de la Macarena.

¿Es una zona turística?

Mucho menos que el entorno de la catedral o que Triana. Es un barrio de vecinos, con comercio tradicional y bares de barrio, y se come por bastante menos que en el casco monumental. Conviene visitarlo con esa idea.

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