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Via urbana San Sebastián · Parte Vieja

Calle 31 de Agosto (San Sebastián)

Qué es la calle 31 de Agosto y por qué se llama así

La calle 31 de Agosto es la calle más cargada de historia de San Sebastián y, de paso, una de las mayores concentraciones de bares de pintxos de Europa. Recorre la Parte Vieja donostiarra de punta a punta, en paralelo al puerto, y une las dos iglesias que presiden el barrio: la basílica de Santa María del Coro en un extremo y la iglesia de San Vicente en el otro.

El nombre no es un homenaje ni una efeméride amable: es una fecha de catástrofe. El 31 de agosto de 1813, durante la Guerra de la Independencia, las tropas anglo-portuguesas que habían tomado la ciudad a los franceses la saquearon y la incendiaron. San Sebastián ardió casi por completo. De la ciudad anterior solo quedó en pie un puñado de edificios, y la mayoría de ellos estaban en esta calle y en sus dos iglesias, que resistieron las llamas. Cuando la ciudad se reconstruyó, la calle recibió el nombre de la fecha del desastre.

Calle 31 de Agosto de San Sebastián llena de gente, con la iglesia al fondo
La calle 31 de Agosto es estrecha, peatonal y larga: en hora punta se avanza al ritmo de la gente que sale de las barras.Foto: Daquellamanera · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

La noche de las velas

Ese origen sigue vivo una vez al año. Cada 31 de agosto, la ciudad conmemora el incendio apagando el alumbrado eléctrico de la calle y de buena parte de la Parte Vieja y sustituyéndolo por velas. Los balcones, los alféizares y el suelo se llenan de puntos de luz, los bares sacan sus propias velas y la calle entera se recorre a oscuras. Es uno de los actos más reconocibles del calendario donostiarra y coincide con el final de la Aste Nagusia, la semana grande de agosto.

Conviene saberlo por dos motivos. El primero, evidente: si se puede elegir la fecha, esa noche la calle es otra cosa. El segundo, práctico: es también una de las noches con más afluencia del año, así que quien busque tranquilidad debe buscar otro día.

Dónde está exactamente

Está en la Parte Vieja (Alde Zaharra en euskera), el casco antiguo de Donostia, que ocupa un rectángulo muy delimitado: el monte Urgull al norte, el puerto al oeste, la desembocadura del Urumea al este y el Boulevard al sur, que es la frontera con el ensanche del siglo XIX. Ese rectángulo se recorre entero en quince minutos andando, y la calle 31 de Agosto es su eje longitudinal.

Desde ella se llega en un par de minutos a la playa de la Concha, al puerto pesquero, al Ayuntamiento y a la Plaza de la Constitución. Y es el punto de partida natural para subir al monte Urgull, que se corona andando en veinte o treinta minutos.

El acceso en coche no tiene ningún sentido: la Parte Vieja es peatonal en su totalidad. Lo razonable es dejar el vehículo en un aparcamiento subterráneo del entorno del Boulevard o de la calle Okendo y entrar andando. En transporte público, la estación de Renfe queda al otro lado del Urumea, a diez minutos a pie cruzando el puente María Cristina, y la de Euskotren —la línea que enlaza con Bilbao, Hendaya e Irún— está aún más cerca, en Amara y en el centro. El aeropuerto de San Sebastián está en Hondarribia, a unos veinte kilómetros.

Cómo funciona el pintxo en Donostia

El sistema donostiarra no es el mismo que el de otras ciudades del norte y conviene entenderlo antes de entrar, porque explica cómo se mueve la gente por la calle.

  1. Lo que se ve en la barra no es todo. Sobre el mostrador hay una hilera de pintxos fríos, montados sobre pan o en cazuelita, que se cogen directamente. Pero casi todos los bares tienen además una pizarra de pintxos calientes que salen de cocina al momento, y que suelen ser lo mejor de la casa.
  2. El plato y el tenedor son tuyos. Se coge un plato pequeño de la barra y se van poniendo encima los pintxos que se toman.
  3. Se paga al final y por confianza. No hay ticket por unidad: al acabar se le dice al camarero qué se ha tomado y él suma. Es el sistema de siempre y funciona.
  4. La bebida por defecto es corta. Un zurito de cerveza, un txakoli escanciado, una sidra o un vino. La ronda es pequeña a propósito: la idea es cambiar de barra.
  5. Se cambia de bar cada ronda. Dos pintxos, un vaso y a la siguiente. Quedarse una hora en el mismo local es perder el sentido del recorrido.

El pintxo emblemático de la ciudad es la gilda: aceituna, anchoa y guindilla en un palillo. El nombre viene de la película que protagonizó Rita Hayworth, y la explicación que se da en los bares es siempre la misma, que era «verde, salada y un poco picante». Junto a ella se repiten la txistorra, el bacalao, la tortilla de patata jugosa, el txangurro, las kokotxas y, en los locales de pizarra, las propuestas de cocina en miniatura que han hecho famosa a la ciudad.

Sobre el gasto, cualquier cifra concreta envejece mal, porque cada local pone su precio y la Parte Vieja es cara comparada con otras zonas de la ciudad. Como referencia orientativa, un pintxo frío y una bebida corta se mueven en el entorno de los cinco o seis euros, y los pintxos calientes de pizarra van bastante por encima. Una vuelta de cuatro barras equivale a una cena, y no barata.

Fachada barroca de la basílica de Santa María del Coro de San Sebastián al fondo de una calle estrecha
La basílica de Santa María del Coro cierra la Parte Vieja por el norte y es uno de los edificios que sobrevivieron al incendio de 1813.Foto: José Luis Filpo Cabana · CC BY 3.0 · Wikimedia Commons

Cuándo ir y cuándo no

La calle tiene dos turnos claros. El del mediodía arranca sobre la una y se alarga hasta las tres y media, y es el más cómodo: se ve bien lo que hay en cada barra, hay sitio para apoyar el plato y las pizarras están recién estrenadas. El de la noche empieza sobre las ocho y es el que llena la calle; a partir de las nueve, de jueves a sábado, se camina despacio.

Y hay fechas que conviene tener en el calendario, porque cambian por completo la experiencia:

  • La Tamborrada, el 20 de enero. El día de San Sebastián, la ciudad entera toca el tambor durante veinticuatro horas, desde la medianoche de la izada de la bandera en la Plaza de la Constitución. Es la fiesta grande de Donostia y la Parte Vieja es su escenario.
  • La Aste Nagusia, en agosto. La semana grande, con el concurso internacional de fuegos artificiales sobre la bahía de la Concha todas las noches.
  • El 31 de agosto, la noche de las velas.
  • El Festival de Cine, a finales de septiembre, que llena la ciudad y encarece el alojamiento.
  • El invierno. Llueve, y mucho. Es el mejor momento para ver la Parte Vieja sin aglomeraciones, con el precio de ir con paraguas.

Qué hay alrededor

La calle está rodeada de casi todo lo que se visita en Donostia, y eso permite encajarla en cualquier plan sin desviarse:

  • La basílica de Santa María del Coro, con su portada barroca, y la iglesia de San Vicente, la más antigua de la ciudad y uno de los pocos edificios que sobrevivieron al incendio.
  • La Plaza de la Constitución, con los balcones numerados que quedaron de cuando funcionaba como plaza de toros. Es uno de los espacios más fotografiados del casco.
  • El Museo San Telmo, instalado en un convento dominico del siglo XVI ampliado con un edificio contemporáneo, dedicado a la sociedad vasca.
  • El monte Urgull, con el castillo de la Mota y la gran estatua del Sagrado Corazón en la cima, y un paseo de ronda con vistas a la bahía.
  • El puerto pesquero y el acuario, al pie del monte, y el arranque del paseo de la Concha.
  • El Boulevard, con el quiosco y el Teatro Victoria Eugenia, y al otro lado el ensanche del siglo XIX.
Vista nocturna de la bahía de la Concha de San Sebastián desde el monte Urgull
La bahía de la Concha vista de noche desde el monte Urgull, que se sube andando desde la propia Parte Vieja.Foto: Phillip Maiwald (Nikopol) · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Un recorrido razonable para la primera vez

El error clásico de quien no conoce la Parte Vieja es entrar en el primer bar con hueco, pedir cuatro pintxos fríos de la barra y quedarse una hora. Funciona mucho mejor este plan:

  1. Entrar por el Boulevard y subir por la calle 31 de Agosto hacia Santa María, sin parar, solo mirando. Cinco minutos.
  2. Empezar arriba y bajar. La parte alta, junto a la basílica, suele estar algo menos saturada a primera hora.
  3. En cada barra, mirar la pizarra antes que el mostrador. Un pintxo caliente y un zurito por parada.
  4. Reservar una parada para la Plaza de la Constitución, aunque solo sea para verla con luz de tarde.
  5. Terminar subiendo al Urgull si aún hay luz, o bajando al puerto si ya es de noche.

Avisos prácticos

La Parte Vieja es un barrio habitado. Encima de las barras hay viviendas. El ruido nocturno es un problema real y reconocido en la ciudad: bajar el tono al salir de un local no es una formalidad.

Tirar la servilleta al suelo ya no se lleva. Era la costumbre antigua y todavía se ve, pero hoy casi todos los bares tienen papelera en la barra y agradecen que se use.

Los grupos grandes no encajan. Más de cinco o seis personas bloquean una barra en hora punta. Lo razonable es dividirse y reagruparse en la calle.

Es una ciudad cara. Donostia tiene uno de los niveles de precios más altos de España, y la Parte Vieja es su zona más cara. Si el presupuesto aprieta, los barrios de Gros —al otro lado del Urumea— y de Amara tienen barras excelentes a precio bastante menor.

Llueve de verdad. El clima es atlántico y las precipitaciones se reparten por todo el año. Un chubasquero ocupa poco y evita organizar el día alrededor del cielo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama calle 31 de Agosto?

Por el 31 de agosto de 1813, el día en que San Sebastián fue saqueada e incendiada durante la Guerra de la Independencia. La ciudad ardió casi por completo y esta calle, con sus dos iglesias, concentra la mayor parte de lo poco que quedó en pie.

¿Qué es la noche de las velas?

Cada 31 de agosto la ciudad conmemora el incendio apagando el alumbrado eléctrico de la calle y de buena parte de la Parte Vieja y sustituyéndolo por velas en balcones, alféizares y suelo. Es uno de los actos más reconocibles del calendario donostiarra.

¿Cómo se pide un pintxo en la Parte Vieja?

Se coge un plato pequeño y se toman los pintxos fríos directamente de la barra, pero lo bueno suele estar en la pizarra de pintxos calientes que salen de cocina. Se paga al final, diciendo lo que se ha tomado, y se cambia de bar en cada ronda.

¿Qué es una gilda?

El pintxo emblema de Donostia: aceituna, anchoa y guindilla ensartadas en un palillo. El nombre viene de la película que protagonizó Rita Hayworth, porque el bocado era «verde, salado y un poco picante».

¿Se puede llegar en coche?

La Parte Vieja es totalmente peatonal. Lo razonable es dejar el coche en un aparcamiento subterráneo del entorno del Boulevard y entrar andando. La estación de Renfe queda a diez minutos a pie cruzando el Urumea.

¿Cuándo hay menos gente?

A mediodía entre semana y fuera de temporada alta. Las fechas de máxima afluencia son la Tamborrada del 20 de enero, la Aste Nagusia de agosto con los fuegos artificiales, la noche del 31 de agosto y el Festival de Cine de finales de septiembre.

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