Avenida de la Marina (A Coruña)
Qué es la avenida de la Marina
La avenida de la Marina de A Coruña es la fachada de la ciudad hacia el puerto y, con toda probabilidad, la imagen más repetida de Galicia después de la catedral de Santiago. Lo que la hace única es una sola cosa, repetida centenares de veces: las galerías acristaladas blancas que cubren por completo los edificios que dan al mar.
No es una calle comercial ni un eje de tiendas: es un frente urbano. A un lado, los soportales y las fachadas; al otro, los jardines de Méndez Núñez y la dársena. Y entre medias, un paseo que se recorre en unos minutos y que concentra la mayor parte de las fotos que se hacen en la ciudad.
Por qué la ciudad está llena de cristal
La galería no es un capricho estético, aunque el resultado lo parezca. Es una solución climática pensada para una ciudad atlántica, con lluvia repartida durante todo el año, humedad alta y viento.
Lo que hace una galería es crear una cámara de aire entre la vivienda y el exterior. Eso produce tres efectos:
- Aísla del viento y de la humedad exterior.
- Captura el sol cuando lo hay, calentando esa cámara y, con ella, la casa.
- Permite estar fuera sin estar a la intemperie, que en un clima así es bastante más que una comodidad.
El conjunto de la Marina llevó esa solución al extremo: en lugar de galerías sueltas, un frente continuo, todo pintado de blanco, de varias alturas y con las carpinterías divididas en cuadrículas pequeñas. De ahí el sobrenombre con el que se conoce a A Coruña, la ciudad de cristal.
Dónde está y cómo se llega
Está en el istmo que une la península de la Ciudad Vieja con el resto de la ciudad, mirando a la dársena. Tiene a un lado la plaza de María Pita, con el ayuntamiento, y al otro los jardines de Méndez Núñez. Los tres forman un conjunto continuo que se recorre en un paseo.
La estación de tren y la de autobuses quedan algo apartadas del centro, y desde ellas conviene el autobús urbano o el taxi. El aeropuerto de Alvedro está a unos kilómetros, con enlace por carretera.
Dentro de la ciudad, el centro se recorre andando sin ningún problema: A Coruña es compacta y llana en su parte central, y la avenida está en el punto por el que pasa todo.
Qué hay alrededor
- La plaza de María Pita, una de las grandes plazas porticadas del norte, con el ayuntamiento de tres cúpulas presidiéndola.
- La Ciudad Vieja, el barrio antiguo sobre la península, con las iglesias de Santiago y Santa María del Campo y un ambiente completamente distinto al del resto de la ciudad.
- La Torre de Hércules, el faro romano que sigue en funcionamiento y que está declarado Patrimonio de la Humanidad. Queda al final del paseo marítimo, a bastante distancia andando pero perfectamente alcanzable.
- El paseo marítimo, que es uno de los más largos de Europa y rodea prácticamente toda la ciudad.
- Las playas urbanas de Riazor y Orzán, en el otro lado del istmo, a diez minutos andando.
Ese último dato explica bien cómo es A Coruña: desde la avenida de la Marina se cruza la ciudad a pie en poco más de diez minutos y se pasa del puerto a una playa abierta al Atlántico.
Qué mirar mientras se pasea
El conjunto se ve de un golpe, pero tiene detalles que se pierden si uno no los busca:
- La cuadrícula de las carpinterías. Los vidrios son pequeños y están divididos por listones finos, una solución de la época que además abarataba la reposición de un cristal roto.
- Las diferencias entre edificios. Vistos de lejos parecen uno solo, pero al acercarse se aprecia que cada casa resolvió su galería con su propio ritmo y sus propias proporciones.
- Los soportales. A pie de calle hay un pasaje cubierto, que es lo que permite recorrer la avenida con lluvia sin mojarse.
- El contraste con la Ciudad Vieja. A doscientos metros, las fachadas son de piedra, cerradas y sin galerías. Es la misma ciudad y parecen dos.
Cuándo ir
La hora de la luz. Las galerías son blancas y reflejan, así que cambian muchísimo según la hora. A media mañana y al atardecer es cuando mejor se ven; a mediodía con sol fuerte, el cristal deslumbra y la foto sale plana.
Con lluvia. Suena raro, pero es cuando el conjunto tiene más sentido: se entiende de golpe para qué sirven las galerías y los soportales.
En verano. A Coruña tiene veranos suaves y es un destino de refugio frente al calor del interior. Es también la época de más afluencia.
En San Juan. La noche del 23 al 24 de junio es la gran fiesta de la ciudad, con hogueras en las playas urbanas. El centro cambia por completo esa noche.
Qué comer en la zona
La avenida es fachada y paseo; la cocina está justo detrás, en el entramado de calles de la Ciudad Vieja y en la zona de la plaza de María Pita y sus alrededores.
- Pulpo á feira, que en A Coruña se come todo el año y no solo en romerías.
- Percebes y marisco de la costa próxima, con precio muy variable según la temporada.
- Pescado del día, que es el eje de la cocina local y lo que más merece la pena.
- Empanada en todas sus variantes.
- Tarta de Santiago y filloas de postre.
Como en cualquier ciudad con frente marítimo, hay una diferencia clara entre las terrazas con vista y las barras de calle interior. La segunda opción suele salir mejor en relación calidad-precio.
Un detalle de vocabulario que ayuda
En A Coruña conviven el castellano y el gallego, y en el callejero eso se nota. Algunas palabras que aparecen constantemente y que conviene reconocer:
- Rúa: calle.
- Praza: plaza.
- Peirao: muelle.
- Xardíns: jardines.
- Cidade Vella: ciudad vieja.
No hace falta más para moverse, pero saberlo evita confusiones al leer indicaciones y al buscar una dirección en el mapa, porque la misma vía puede aparecer escrita de dos formas según la fuente.
Un recorrido razonable
- Empezar en la plaza de María Pita y salir a la avenida por los soportales.
- Recorrer la Marina entera, primero por debajo y después desde los jardines, para verla completa.
- Subir a la Ciudad Vieja, que está justo detrás, y perderse por sus calles.
- Cruzar el istmo hasta Riazor y comprobar que el Atlántico está a diez minutos.
- Seguir el paseo marítimo hasta la Torre de Hércules, si hay tiempo y ganas.
El istmo, que explica la ciudad entera
Hay un detalle geográfico que aclara de golpe por qué A Coruña es como es: la ciudad histórica está sobre una península unida a tierra por un istmo estrecho, y ese istmo es justo donde está la avenida de la Marina.
Las consecuencias son tres y se notan paseando:
- Hay mar a los dos lados. A un lado, la dársena abrigada y el puerto; al otro, el Atlántico abierto con las playas de Riazor y Orzán. Se cruza de uno a otro en diez minutos.
- El viento cambia el plan. Con temporal del noroeste, el lado de las playas es impracticable y el de la dársena está resguardado. Saber eso permite salvar un día malo.
- El centro es muy compacto. Al estar encajado en una franja estrecha, casi todo queda a distancia de paseo y no hace falta transporte urbano.
Es, probablemente, el dato que más rendimiento da al planificar un día en la ciudad.
Coruña o A Coruña, y otras dudas de nombre
Es una confusión frecuente al buscar la dirección en un mapa o al comprar un billete. La denominación oficial de la ciudad es A Coruña, en gallego, y es la que aparece en la señalización, en los billetes y en la documentación administrativa. En castellano se ha usado tradicionalmente La Coruña, y esa forma sigue apareciendo en textos y en buscadores.
Con la avenida pasa algo parecido: aparece indistintamente como avenida de la Marina y como avenida da Mariña. Son la misma vía, y ninguna de las dos formas es un error.
Un tercer apunte útil: los números de la avenida se cuentan desde el extremo de María Pita, que es la referencia con la que suele orientarse la gente de la ciudad.
Avisos prácticos
Llueve, y no solo en invierno. El paraguas es equipo básico en cualquier época del año.
La mejor vista del conjunto no está en la avenida. Para verlo entero hay que situarse en los jardines o, mejor, desde el otro lado de la dársena.
La Torre de Hércules está lejos andando. El paseo marítimo es magnífico pero largo; conviene calcular el tiempo o usar el transporte urbano.
Son viviendas. Detrás de esas galerías vive gente. Fotografiar la fachada es normal; asomarse al interior, no.
Preguntas frecuentes
¿Por qué A Coruña tiene tantas galerías acristaladas?
Porque es una solución climática, no decorativa. La galería crea una cámara de aire delante de la vivienda que aísla del viento y la humedad, captura el sol cuando lo hay y permite estar fuera sin estar a la intemperie. En una ciudad atlántica con lluvia todo el año, eso cambia mucho la habitabilidad.
¿Por qué la llaman la ciudad de cristal?
Por este frente. En la avenida de la Marina las galerías no aparecen sueltas sino formando un frente continuo, todo blanco, de varias alturas y con las carpinterías divididas en cuadrículas pequeñas. Es la imagen con la que se identifica la ciudad.
¿Qué hay justo al lado?
La plaza de María Pita con el ayuntamiento, los jardines de Méndez Núñez, la Ciudad Vieja sobre la península y, cruzando el istmo en diez minutos, las playas urbanas de Riazor y Orzán.
¿Se puede ir andando a la Torre de Hércules?
Se puede, siguiendo el paseo marítimo, pero la distancia es considerable. Es un recorrido magnífico y conviene calcular el tiempo; si no, hay transporte urbano. El faro es de origen romano, sigue en funcionamiento y está declarado Patrimonio de la Humanidad.
¿Cuál es la mejor hora para verla?
A media mañana o al atardecer. Las galerías son blancas y reflejan mucho: con sol fuerte de mediodía deslumbran y el conjunto se ve plano. Y, aunque suene raro, con lluvia es cuando mejor se entiende para qué sirven.
¿Se pueden visitar las galerías por dentro?
No: son viviendas particulares. Lo que se visita es la calle, los soportales de la planta baja y el conjunto visto desde los jardines o desde el otro lado de la dársena, que es donde mejor se aprecia entero.